Pie de Concha.

Pie de Concha esta situado a una altitud de 320m sobre el nivel del mar, dista de la cabecera del ayuntamiento 500m y esta comunicado por la carretera de Bárcena a Pujayo, que la convierten en su calle principal y casi única, sus casas son antiguas en su mayoría, pero confortables, algunas han sufrido alguna transformación y la mayoría estan engalonados sus balcones y ventanas, con macetas de flores. quiere decir pueblo situado al pie del lugar de la batalla, aludiendo sin duda a las famosas guerras de las épocas medievales.

Partiendo desde la escuela de niños de Bárcena de Pie de Concha, con dirección hacia el oeste, por la carretera que cruza el puente sobre el rio Besaya, encontramos la villa de Pie de Concha, que según la tradición debe su título y los privilegios que tuvieron en otros tiempos a la reina doña Urraca.

Posteriormente fue estación de portazgo para las mercancías y provisiones que, desde los puertos de Santander y San Vicente de la Barquera, iban al interior de España, por su carretera de gran tráfico.

Las casas de este pueblo se hallan alineadas a ambos lados de la carretera; y a su derecha se desliza, apenas sin ruido, el Bisueña. En Pie de Concha se encuentra la casa de Ayuntamiento y Juzgado.

En la antigüedad Pie de Concha fue una importante villa cuyos habitantes de dedicaban en su mayoría a la industria del calzado, con el título de “maestros de obra prima”. Los habitantes de esta Villa vivían principalmente de la agricultura y la ganadería. Cultivaban pequeñas mieses, que reciben los nombres de La Longar, Sobrellegar, Mato, Soto, La Revía, Las Portillas, El Quintin, La Requejada ... Sus principales praderas son las de Valcabo y Prados del Río, cerca de Montabliz. Los ganados pastaban en las brañas de Joyancón, Porciles, Puñagro y la Jesa.

Había entonces fábricas de curtidos, talleres para la fabricación de calzados y establecimientos para su venta, que adquirían creciente desarrollo, hasta que la funesta inundación del año 1834 la arraso por completo, llevando entre sus aguas las fábricas, los talleres y las casas, que arrancó de cuajo, haciéndola cambiar de aspecto, de modo de vida y de costumbres.

Era el 18 de Agosto de 1834 cuando en toda la Montaña se sintieron los síntomas primeros de una gran catástrofe. Lluvias fuertes e incesantes, vientos huracanados del noroeste, relámpagos y truenos.

Al día siguiente llovía de tal modo que ya no eran pequeños los pequeños ríos, ya no había fuentes ni arroyuelos. Salidos todos de sus lecho se extendían abrazando al mar. Los valles más extensos como el de Iguña, se convirtieron en inmensos lagos. Había en Pie de Concha una casa muy bien situada de construcción no muy antigua, fuerte, de piedra de sillería y cuando los vecinos del pueblo vieron que sus casas eran bajas y estaban empezando a inundarse decidieron marcharse a ella, la más fuerte.

La casa fuerte era la de la Fontecha, sirvió de asilo para los que se habían refugiado en ella, se sostuvo algún tiempo, pero al fin la arrastro el agua toda entera, a unos cincuenta pasos de distancia, ahogándose, además del dueño, veinte nueve personas. Aún después del tiempo transcurrido las montañas conservan hendiduras, hudimientos y otras señales de este grave suceso.

En la historia de nuestro pueblo siempre se celebró como fiesta principal la fiesta del Corpus con izado de la maya incluido, fiesta siempre llena de animación.

Desde la ermita de Consolación, sigue la carretera paralela al Bisueña un corto espacio, y a su izquierda la Castañera, que comienza desde la ermita y se extiende por aquella concha hasta dar vista a los Terrenos Blancos, camino de Montabliz.

Estos vetustos castaños eran una fuente de ingresos para los vecinos, que vivían principalmente de la agricultura y la ganadería, cultivan pequeñas mieses y pastan sus ganados en las praderas, principalmente, Valcabo y los Prados del Rio.

Hace no mucho tiempo las brañas en las que pastaban los ganados de los vecinos. Había un pastor que se ocupaba de que solamente pastaran quince días consecutivos en cada braña, era responsable de las reses que se desgracien en la via, en Peña Vedad, etc. Por ese oficio cobraba en dinero ochenta duros al año, y en especie, por cada res, un celemín de maíz, más un maquilero para mantener el perro pastor. Este perro, armado de fuertes carrancas, sirve para defender los ganados contra los lobos, era propiedad de todos los vecinos y cuando se halla en el valle, le alimentan por turno, cada día en una casa.

En la historia de nuestro pueblo siempre se celebró como fiesta principal la fiesta del Corpus con izado de la maya incluido, fiesta siempre llena de animación.