Calzada Romana.

Uno de los mejores testimonios de red viaria legada por la civilización romana no sólo del Norte, sino del conjunto de la península Ibérica.

La calzada romana fue la vía que articuló durante dieciocho siglos las comunicaciones del valle. Se construyó en el contexto de las guerras cántabras y el tramo Pie de Concha-Somaconcha (Pesquera), se encuentra el tramo mejor conservado.

La calzada fue construida muy posiblemente durante las guerras cántabras para facilitar los desplazamientos de las legiones romanas, si bien después fue utilizada durante muchos siglos.

Además de su función militar desarrolló una importante actividad comercial en el entorno de Julióbriga.

Su fábrica se corresponde con la más representativa de la ingeniería imperial: la Strata Vía. La anchura de las vías dependía del trazado y de la orografía, no obstante existía una reglamentación sobre la construcción de viales que determinaba sus dimensiones, entre 3 y 6 metros. En las vías de montaña se podía reducir el ancho, dependiendo de lo angosto del pasillo.

Las calzadas podían ser de varios tipos, teniendo en cuenta su importancia y el itinerario: Nuestra calzada es del tipo “Strata vía” es la más representativa de la ingeniería imperial, se compone de cuatro capas, que de abajo hacia arriba, son las siguientes:

  • Statumen, piedras gruesas unidas con mortero que configuran la cuna de la calzada
  • Rudus, nivel de pequeñas piedras para equilibrar los posibles desniveles
  • Nucleus, capa de gravilla que posibilita la adecuación de la cubierta
  • Summum dorsum o lapides, capa de losas poligonales y de grandes dimensiones combada en el medio para facilitar el desagüe.

Muchas veces en este tipo de vía la caja estaba delimitada por piedras o margines, como por ejemplo en nuestra calzada. Otra característica de la topografía e ingeniería romanas era la construcción en línea recta, salvando todos los desniveles posibles, en el caso de Campoo, los ingenieros tuvieron que optar por la construcción de calzadas con tramos rectos pero en zig-zag.

Esta vía fue construida por ingenieros militares con fines bélicos ( 29-19 a.C.). Se trata de una construcción de finales del S. I a.C y S. I d.C. Tras la pacificación del territorio, la ruta pasó a tener una importante función comercial y estratégica dentro de la organización romana. Respondían a planes estratégicos, eran públicas y costeadas por el erario común y estaban bajo la tutela del magistrado de la provincia.

El trazado de la vía elude el angosto desfiladero de las Hoces, dificultoso y propicio a emboscadas. El tramo discurre por un área montañosa, cubierta por formaciones boscosas autóctonas (robledales, castaños, hayedos).

Sus cinco Km de empedrado salvan los casi 400 metros de desnivel que hay ente Somaconcha y Pie de Concha. El firme está conformado por grandes losas que delimitan las partes externas entre las cuales se colocan lajas de menor tamaño.

Observamos los restos del empedrado, las marcas de las rodadas de los carros y las canalizaciones transversales que servían para evacuar las aguas.

Fue declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Zona Arqueológica en abril 2.002.